"Instrucciones para cambiar el mundo"

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Impotencia...
Mi mejor amigo cumple años sólo dos días después que yo y cada año le regalo lo mismo: un libro. Con él siempre acierto. No sólo le regalo unos cuantos cientos de páginas con una encuadernación aparente. Es más que todo eso... un pequeño universo y él lo entiende con mi propia ilusión. 
Después de algunos años adquirió la misma costumbre conmigo y me sorprendió con un libro que se titulaba "Instrucciones para cambiar el mundo".
Siempre he sido una persona muy ambiciosa, pero con mi propia firma. No quiero una fortuna, ni un coche que aparente lo vacía que está mi alma, ni vestir con ropa que ahora me costaría estar meses y meses sin comer para pagarla. No quiero una gran mansión, ni cientos de criados pendientes de mis repentinas apetencias y caprichos, aunque no suena mal del todo. Quiero mucho más... quiero cambiar el mundo, y mi mejor amigo, con esa certeza me regaló lo que a simple vista no era más que un libro, -algo más de cien páginas con encuadernación aparente- pero que de manera simbólica, era el manual para materializar toda mi ambición.
Claro que metidos en materia, el primer sentimiento siempre va a ser la impotencia y después, de manera consecuente e irremediable, la frustración. Sí, creo que soy una ambiciosa frustrada.
No es absurdo pensar que como yo el mundo ha parido a muchos idealistas que al salir del seno familiar y enfrentarse a esta sociedad se han encontrado con la misma mierda corrupta, la misma relación recíproca de intereses, el círculo vicioso de autoservilismo y un egoísmo tan atroz que impone tener que saltar unas barreras que casi se confunden con el cielo para conseguir, qué sé yo, algo mínimo... Así se comprende la anomia, las masas indiferentes fraguadas a base de impotencia y de un sistema engendrado para alimentar siempre a los mismos.
Masas adormecidas en una cómoda ignorancia para no volver a sentirse impotentes, para no degenerar más en frustración y que no se mueve más que por sus intereses más inmediatos... En este proceso es en el que asistimos a la muerte de los ideales... Aunque no sé si importa mucho que cada vez que alguien decida caer rendido y disfrutar de esa ensoñación de la objeción de conciencia mental, tengamos que ir al entierro de los ideales que la acompañaban, porque este sistema está tan bien montado que cuando están más vivos que nunca y se respiran en el ambiente, es capaz de absorberlos y seguir sacando partido, ahora a costa de ellos.
Instrucciones para cambiar el mundo... He decidido  adueñarme de esa frase que dice: "piensa globalmente y actúa localmente" y empezar a cambiar mi universo más cercano. Quizá algún día me adueñe de esa masa adormecida y en virtud de los ideales que un día tuvieron se sumen a la causa..

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